Teñir ropa

Es curioso que a día de hoy el nombre de nuestra actividad en el sector sea la de tintorería y que justamente el servicio de teñir ropa este casi desaparecido.

La palabra tintorería, proviene del antiguo oficio de teñir ropa y aún la conservamos por una extraña mezcla de romanticismo y vinculación con la profesión del mantenimiento textil.

En el pasado siglo XX, allá por las décadas del 50, 60 y 70 las tintorerías se dedicaban principalmente al teñido.

El motivo no era otro que el de recuperar las prendas desgastadas y a cambiar el color (principalmente al negro) cuando se tenía la necesidad de guardar el luto o alivio de luto por algún familiar fallecido.
Bien es cierto que por aquella época, comprar ropa no era precisamente asequible, por eso era necesario recuperar las prendas mediante trabajos de costura y teñido,  de ahí nace el dicho “voy a llevar o a recoger la ropa al tinte ” .

Poco a poco estas practicas han ido perdiendo demanda, motivado principalmente a los cambios comentados, por eso, nuestro oficio se ha ido orientado poco a poco a la limpieza, tanto en seco como en agua y a su correspondiente planchado.

Otra cuestión son las fibras. En las décadas mencionadas, las principales confecciones se realizaban en algodón y lana, eso si, 100%, tanto en las piezas como en las costuras.

Hoy día, las mezclas de tejidos y fundamentalmente el uso del poliester para las costuras, proporciona una parte del impedimento a la hora de realizar un correcto trabajo de teñido.
Otra parte corresponde al tinte y a su proceso para que se incorpore y se fije a la fibra dando un resultado optimo en sus posteriores lavados y usos.

A día de hoy, existen tintes para teñir o reteñir prendas (siempre orientados al consumo domestico) pero deben de cumplir unos requisitos imprescindibles para un correcto acabado, principalmente en la cuestión de fibras, por lo que ya se limita en gran medida esta tarea.

De manera profesional, pocas o casi ninguna tintorería, ofrecemos este servicio en la actualidad, ya que los costes de realización superan a los costes de sustituir la prenda y ademas esta el factor fibra y el factor durabilidad del tinte.

En definitiva, solo queda el nombre de un servicio extinguido, pero que guarda relación con nuestra profesión.
No se el tiempo que durará este epígrafe. Por nuestra parte, ya añadimos a la palabra tintorería, la denominación; centro integral de servicios.

 

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