Etiquetar textiles

Por si no lo sabías, desde el año 1987, existe un Real Decreto que regula y legisla la obligación de etiquetar los productos textiles en todas sus variantes.

En lo que concierne a las prendas que habitualmente tratamos en una tintorería y lavandería, sin olvidar las que se atienden a nivel domestico, la obligación de etiquetarlas por parte del fabricante es vital para entender y defender tus derechos como consumidor final del artículo.

Desde nuestro punto de vista, vemos que a este aspecto no se le da la importancia que merece ya que se prescinden de ellas con mucha facilidad sin pensar en las consecuencias.

Entendemos que en muchas ocasiones estas etiquetas puedan resultar molestas en el vestir de la prenda debido a su ubicación, o que el exceso de información (muchas veces innecesaria) haga que cortarlas con las tijeras sea la solución.

Estoy seguro de que nadie se deshace de un documento de garantía escrita cuando adquiere un bien de consumo. Desde una tostadora, a un electrodoméstico de gama alta, todos llevan su garantía de dos años que ampara posibles fallos de fabricación o vicios ocultos.
Por lo tanto, podemos comparar sin ningún género de dudas  la garantía de un documento en bienes de consumo con las etiquetas que todo articulo textil a de llevar. Esa es la garantía de tu prenda.

Siendo así, ¿no merece una cierta atención el conservar estas etiquetas?

Por si no te apetece mucho leerte el Real Decreto, te adelanto la información más relevante que obliga al fabricante a mencionar en la etiqueta.

– Nombre o razón social o denominación del fabricante, comerciante o importador y, en todo caso, su domicilio.
– Composición del artículo textil.
– Si un producto textil está formado por una o varias partes de distinta composición.
– Mezclas de fibras textiles, por el nombre de dicha fibra, seguido del porcentaje en peso.

Para nosotros los profesionales, el tener una prenda debidamente etiquetada, supone obtener la información pertinente para poder convertirla en garantía de servicio, ya que en ella se deba reflejar la composición de fibras y sus porcentajes, que en realidad es lo más necesario y relevante .

Para el usuario, el tener una prenda debidamente etiquetada, supone conocer qué procesos en lavado, secado y planchado son los aconsejados por el fabricante o tener la opción de dejar en manos especializadas ese artículo.
Generalmente esta información viene dada en forma de símbolos internacionales que todos conocemos.

De las dos formas, se obtiene una guía a seguir para el mantenimiento de esa prenda, siendo de igual modo la información reflejada en la garantía escrita de los bienes de consumo, en la que nos indican la forma correcta de uso y mantenimiento. Por lo tanto, no hay que menos preciar su función ya que son la garantía de la prenda.

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