No me ponga pegas

Enumerar los factores que entran en juego a la hora de tratar una prenda, bien para su limpieza o bien para la eliminación de manchas, forma parte de un obligado cumplimiento a la hora de recepcionar nuestros servicios, aunque esto se vea desde el otro lado del mostrador como “pegas”.

El cliente “ocasional” de tintorería entiende que la solución a su demanda está garantizada por el mero hecho de dejarla en nuestras manos. Esto viene siendo correcto hasta cierto punto, porque hay diferentes matices que rebajan ese porcentaje de garantía, sobre todo en prendas que requieren un trato especial debido al estado que presentan.

Son casos puntales de artículos concretos, con una problemática determinada, los que necesitan algo más que un simple tratamiento de limpieza para lograr un completo retorno a su estado original.

No es lo mismo un tipo de mancha que otra, como no es lo mismo si esta es reciente o antigüa y no es lo mismo tratar una fibra o mezcla de fibras con respecto a otras. Todo tiene su importancia y es determinante a lo hora de proceder para obtener los resultados deseados. Más aún cuando por nuestra parte se le supone a la prenda las mínimas exigencias de calidad y resultados, aunque hoy en día visto lo visto, en cualquier momento falla lo que no debería de fallar, recayendo en nosotros la responsabilidad.

Pero claro, esto un cliente lo ignora y al ignorarlo y creer que tenemos la solución a su problema, entra en juego la información.

Sé que puede a llegar a resultar extraño a un cliente, comentarle los factores existentes, pero ruego que entiendan que a ojos de un legislador objetivo, estamos haciendo lo correcto.

El derecho a ser informado de los posibles resultados es el equivalente a esas “pegas” que tanto nos critican hacemos, transformándose en la mente del cliente en sinónimos de no querer coger ese trabajo y en le peor de los casos confundirlo con no querer realizarlo.

Nada más lejos de la realidad. Actuamos de la misma forma en la que lo hace cualquier otro profesional.

Resumiendo, lo que a un cliente le pueden parecer “pegas”, a mí me parecen informaciones a las que un consumidor tiene derecho, para poder valorar y elegir con plena libertad la opción de autorizar o rechazar el servicio con los resultados que se prevén a priori
.
Dicho en términos jurídicos, es una actuación “diligente” o realizada con “diligencia” y “profesionalidad”.

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